Tras años de redefinir la cocina de autor y posicionarse como un referente indiscutible del panorama gourmet en la capital, el restaurante Kriollo por Íkaro, liderado por la galardonada chef Carolina Sánchez, cerró oficialmente sus puertas el pasado 4 de abril de 2026.
El establecimiento, que nació como una extensión del alma culinaria de Sánchez (quien ostenta una Estrella Michelin por su proyecto Íkaro en España), se despide dejando una huella imborrable en el paladar de los ecuatorianos. Durante su trayectoria, Kriollo logró amalgamar con maestría la técnica vanguardista europea con los ingredientes más autóctonos de la biodiversidad andina y amazónica, elevando el concepto de "comida criolla" a niveles de alta sofisticación.
Un legado de excelencia
La decisión del cierre, descrita por el equipo directivo como la culminación de un ciclo exitoso, marca un punto de inflexión para la gastronomía local. "Kriollo no fue solo un restaurante; fue un laboratorio de identidad donde cada plato contaba una historia de nuestra tierra", mencionaron fuentes cercanas a la administración. La propuesta de Carolina Sánchez en Quito permitió democratizar el acceso a la alta cocina, ofreciendo una experiencia sensorial que puso en valor el producto local bajo una mirada global.
Impacto en la escena gastronómica
El impacto de Kriollo por Íkaro trasciende sus fogones. El restaurante sirvió como escuela para una nueva generación de cocineros y como plataforma para pequeños productores locales, quienes encontraron en la cocina de Sánchez un escaparate de prestigio. El cierre el 4 de abril no solo representa la ausencia de un menú icónico, sino el fin de un punto de encuentro donde la tradición y la innovación dialogaban en cada bocado.
El futuro de la Chef Carolina Sánchez
Aunque las puertas de la sede en Quito se cierren, el legado de la chef Carolina Sánchez continúa vigente a través de sus proyectos internacionales y su compromiso con la promoción del cacao y los sabores ecuatorianos en el mundo. Se espera que este cierre abra paso a nuevas exploraciones creativas que sigan posicionando el nombre de Ecuador en el mapa gastronómico mundial.
La gerencia de Kriollo por Íkaro extiende su más profundo agradecimiento a los comensales, proveedores y colaboradores que formaron parte de esta travesía. Quito se despide de un gigante, pero la esencia de su cocina permanecerá en la memoria colectiva de la ciudad.



