En el marco de la revitalización de las cocinas tradicionales de la cuenca del Caribe y el Pacífico, el Chupe de Pescado emerge este inicio de año como la preparación estrella de las cartas de temporada. Esta sopa robusta, que equilibra la delicadeza del mar con la untuosidad de la tierra, se posiciona como el plato predilecto para quienes buscan una experiencia gastronómica que combina nutrición, tradición y un perfil de sabor sofisticado.
La excelencia del producto: Dorado y Róbalo como protagonistas
La calidad de un buen chupe comienza en la selección de la proteína. En esta temporada, los chefs están apostando por dos joyas de nuestras aguas: el Dorado y el Róbalo. El Dorado, valorado por su carne firme y sabor suave, permite una cocción que mantiene la estructura del pescado incluso en caldos calientes. Por otro lado, el Róbalo aporta una elegancia y jugosidad que eleva el plato a la categoría de alta cocina.
El uso de estos pescados blancos no es casual. Su versatilidad permite que absorban los aromas del sofrito base sin perder su identidad, garantizando que cada bocado sea un reflejo de la frescura del litoral.
El secreto de la textura: El equilibrio entre el maní y la leche
Lo que diferencia al chupe de 2026 de otras sopas marineras es su arquitectura de texturas. La innovación de este año reside en la proporción exacta de crema de maní y leche, una combinación que otorga al caldo una densidad aterciopelada única.
La crema de maní, un ingrediente ancestral en la gastronomía regional, aporta una nota terrosa y una profundidad grasa que se complementa perfectamente con la suavidad de la leche. Este dúo no solo enriquece el sabor, sino que transforma el líquido en una emulsión cremosa que envuelve los trozos de pescado, papas y vegetales, creando una sensación de "confort" inmediata en el paladar.
Nutrición y tradición en un solo plato
Más allá de su exquisito sabor, el chupe de pescado es destacado por nutricionistas este enero como un plato completo. La densidad calórica del maní, rica en grasas saludables y proteínas, sumada al aporte de omega-3 del pescado dorado o róbalo, lo convierte en una opción ideal para recuperar energías.
La tendencia gastronómica actual dicta que "lo clásico es lo nuevo". Al rescatar estas recetas de cuchara y presentarlas con técnicas de cocción precisas y productos de alta gama, el sector gastronómico reafirma que la identidad local es el activo más valioso de la cocina contemporánea. El chupe de pescado no es solo una receta; es un abrazo de tradición que sigue conquistando nuevas generaciones.



