En el marco de la reciente revalorización de las cocinas ancestrales de América Latina, la cazuela ecuatoriana se posiciona este año como uno de los platos más sofisticados y representativos de la costa del Pacífico. Este manjar, que fusiona la técnica del horneado en barro con la potencia del maní y los mariscos frescos, ha dejado de ser solo un clásico regional para convertirse en una insignia de la alta cocina con identidad.
El equilibrio perfecto: Técnica y mestizaje
La cazuela ecuatoriana, especialmente la de la provincia de Manabí, es un prodigio de la arquitectura culinaria. Su base se construye a partir de una masa de plátano verde rallado, enriquecida con un refrito de achiote, cebolla y pimiento, pero cuyo ingrediente diferenciador es el maní (cacahuate). El maní aporta una untuosidad y profundidad de sabor que equilibra la frescura del pescado (tradicionalmente albacora o picudo) y los mariscos.
El secreto de su excelencia reside en el uso del recipiente de barro. A diferencia de otras sopas o guisos, la cazuela se termina en el horno, donde el calor envolvente del barro crea una costra ligeramente crujiente en la superficie mientras mantiene el interior cremoso y vibrante. Esta técnica, heredada de las culturas precolombinas y perfeccionada durante la colonia, es lo que los críticos gastronómicos internacionales están resaltando este 2026 como "la esencia del sabor andino-costeño".
Sostenibilidad y producto de origen
El auge de la cazuela también está estrechamente ligado al movimiento de "Kilómetro Cero". La calidad del plato depende enteramente de la inmediatez del producto: plátanos verdes de las huertas locales, maní recién tostado y molido, y mariscos capturados de manera artesanal.
Los chefs ecuatorianos están utilizando la cazuela como una plataforma para promover la pesca sostenible. Al utilizar especies de temporada y apoyar a los recolectores de concha y pescadores de anzuelo, la cazuela se transforma en un ejemplo de cómo la tradición puede convivir con el respeto al medio ambiente. "Pedir una cazuela es apoyar a toda una cadena de productores que cuidan nuestra tierra y nuestro mar", afirman expertos del sector.
Un imán para el turismo gastronómico
Con la mirada puesta en eventos como el Festival Mundial del Atún y la Vitrina ANATO, la cazuela se presenta como el gancho principal para atraer viajeros hacia las provincias de Manabí, Guayas y Santa Elena. Los tours gastronómicos que incluyen la experiencia de ver cómo se prepara la masa y cómo se "sella" la cazuela en los hornos de leña tradicionales se han multiplicado, ofreciendo una experiencia inmersiva única.
La cazuela ecuatoriana no es solo comida; es un relato de resistencia cultural y orgullo local. En este 2026, el mundo finalmente reconoce que la verdadera magia ocurre cuando el barro,
el verde y el maní se encuentran para celebrar la vida.



